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Tenía un “monazo” de piedras que no podía estar quieto, sudores frios, manos temblorosas, boca seca...¿qué me pasa?.... Ya sabía exactamente el diagnóstico, necesitaba despeñarme por alguna trialera y calmar mis ansias contenidas tras un laaaargo Agosto de calor insoportable que he ido pasando gracias a las clases de spinning al abrigo del aire acondicionado del gimnasio, el dia que quieras te apuntas que te dejaré el cuerpo listo para sentencia, doy fe... La medicina me la iba a proporcionar Adán, bombero AMIGO de La Almunia, así que con la compañía de Alfonso, cogimos los trastos de comer piedras y nos fuimos a nuestro próximo destino. La ruta esta vez no tenía grandes subidas, se trata de un paraje cercano a La Almunia que se llama Fontellas, donde estos chicos, compañeros de afición y miembros del vecino Club BTT Algairén (del que también soy socio por cierto), se han currado un circuitillo para esos casos, muchos, en los que el tiempo o la lluvia apremian y se tiene poco tiempo para salir a hacer el cabra...
Les ha quedado niquelado, lo hemos recorrido dos veces porque una nos sabía a poco, han sido más de dos horas intensas, repletas de escalones, sendas pedregosas y losas de piedra, lástima de revolcón el que se ha pegado Adán, en un primer momento no podía respirar porque se ha golpeado las costillas pero luego ya parecía recuperarse y todo se ha quedado en “chapa y pintura” aunque un dedo lo llevaba algo más maltrecho, cúrate!! Y recuerda que peor hubiera sido que me hubiera caido yo.... je, je... 48 horas más tarde me llama y resulta que había sido un poco más: tres semanas con la mano escayolada, gajes del oficio... Adán mejórate.
He hecho muchas fotos porque me apetecía compartir estos momentazos con todos/as vosotros/as, notaba como se me aceleraba el pulso, sentía el corazón palpitando en los dedos y me costaba mantener la cámara quieta... el sudor me cegaba pero quería tener un recuerdo, enseñáoslo, ahora bien, el verdadero sentimiento lo llevo dentro y eso es difícil de describir, eso de serpentear por una senda con un agarre “justito”, “currarse” de lo lindo una subida pedregosa y recibir como recompensa un sinfín de curvas, escalones, losas de piedra, golpes de ramas y caricias de alguna zarza.... eso, me lo quedo para mi...
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